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Sorin Mierlea: “Es necesario construir un puente entre la ciencia, la oferta y el consumo a través de la investigación en laboratorios”

21 diciembre, 2015

sorin_mierleaEstos días en los que Europa y parte del mundo- allí donde se venden los coches de Volkswagen y marcas afines- están más pendientes de lo que sale del tubo de escape de los coches que del GPS, y ahora que se acerca la navidad y es época de regalos, nos hemos preguntado qué hace y qué puede hacer la ciencia por los consumidores. Gracias a la periodista Oana Petcu, hemos podido hablar con Sorin Mierlea, presidente de la Asociación Nacional de Protección y Promoción del Consumo, Programas y Estrategias de Rumanía con quien hablamos del caso Volkswagen, del nuevo etiquetado de productos vigente en la Unión Europea y del derecho a la ciencia de los consumidores. Citiți interviul original în română la acest link.

Sorin Mierlea tiene cara de actor de series de Hollywood, de esas policiacas que resuelven asesinatos. Parece y es un tipo listo, bien vestido, de sonrisa fácil… Si no fuera por su cargo actual, podría dedicarse a la política. Precisamente la suya es la única organización de consumidores de Rumanía que es miembro de pleno derecho de Consumers International en Bruselas, centro de decisiones de la política europea.

Pregunta.- Señor Mierlea, buenos días:

Respuesta.- ¡Buenos días! Me gusta esta fórmula más que el simple ¡hola!, porque me da la sensación que el día es más largo y me llena de optimismo y buena actitud…De hecho, nuestro eslogan es tener “una nueva actitud”.

P.- ¿Cuál es la misión de la Asociación Nacional de Protección y Promoción del Consumo, Programas y Estrategias de Rumania?

R.- Aún que es algo parecido a la película ¨Misión Imposible¨ (se ríe). La Asociación Nacional de Protección y Promoción del Consumo, Programas y Estrategias de Rumania tiene solo una misión, el consumidor. Más que una misión imposible es una misión constante de educación, información, asesoramiento y determinación de tomar una actitud, en nuestra defensa, como consumidores, empezando desde los más pequeños hasta los mayores.

P.- ¿Qué tipo de trabajos realizan para llevar a cabo esa misión?

R.-Nuestra actividad está basada, principalmente, en participar dentro de los comités de diálogo social de parlamentos, ministerios, instituciones locales o dentro de los foros europeos. En este sentido, educamos, informamos, asesoramos y organizamos cursos para llevar a esas instituciones el punto de vista del ciudadano, en su calidad de consumidor. Al mismo tiempo, desarrollamos campañas sociales para conseguir cambiar las mentalidades de los ciudadanos, convirtiéndolos de consumidores pasivos en consumidores europeos activos, que demuestran “una nueva actitud” en su pensamiento.

ecommerce_in_europe_2015_2P.- Aunque ustedes trabajan fundamentalmente en Rumanía, el resultado de sus investigaciones de mercado va más allá de sus fronteras. ¿Podemos decir que Europa es, como se la conocía en otros tiempos, el mercado común de todos los habitantes del Viejo Continente?

R.- Tenemos un mercado único,… pero no creo que tengamos que limitarnos sólo a la Unión Europea, o al continente europeo, porque somos ciudadanos del mismo planeta. Tenemos un mercado global y, en ocasiones, productos de las mismas compañías multinacionales en cualquier parte del mundo. Además, ha nacido la herramienta digital, Internet, y el comercio online nos facilita un mercado único global. Parafraseando un eslogan triste, pero real, en esta nueva etapa del consumo sería una meta actual decir: “¡Consumidores del mundo, uníos!”

P.- De hecho, como decíamos en la introducción, ustedes tienen una oficina en Bruselas. Está claro que estar en el centro de las decisiones de la política europea es fundamental, pero cuando hablamos de consumo, todas las personas nos sentimos indefensas ante las grandes multinacionales que comercializan cualquier tipo de producto. ¿El consumidor europeo está protegido realmente?

R.- El consumidor europeo puede estar protegido si realmente lo desea, si se une a los que luchan en este sentido, si conoce sus derechos, si toma las decisiones de compra teniendo toda la información necesaria… Si los ciudadanos participan en las actividades realizadas por las asociaciones de consumidores, si adquieren el hábito de leer la etiqueta de los productos que compran, si toman medidas cuando se sienten engañados y presentan una queja, entonces sí podemos decir que el consumidor europeo está protegido, probablemente no por completo, pero sin duda, cada día mejor…

Sorin Mierlea, presidente de la Asociación Nacional de Protección y Promoción del Consumo, Programas y Estrategias de Rumanía.

Sorin Mierlea, presidente de la Asociación Nacional de Protección y Promoción del Consumo, Programas y Estrategias de Rumanía.

P.- ¿Puede una asociación como la suya hacer fuerza para frenar que determinados compuestos o géneros entren en el mercado europeo, como productos finales o como componente de otros productos?

R.- Es difícil llegar a decir “frenar”, pero una asociación como la Asociación Nacional de Protección y Promoción del Consumo, Programas y Estrategias de Rumania participa a nivel de campañas y actividades para denunciar la comercialización y el consumo de productos falsificados. Últimamente, encontramos productos falsificados por todos los lados: desde las medicinas, la alimentación o la ropa, hasta en aparatos electrónicos o el software. En Rumania, lo que hacemos es estimular a las autoridades públicas para que sean más reactivas y estén más presentes en el mercado. Tenemos un grupo de trabajo interdisciplinar en el que participan desde el Fiscalía General y la policía de fronteras hasta las organizaciones en defensa de los derechos colectivos, abogados y titulares de las marcas, con el fin de establecer las acciones necesarias para reducir este fenómeno. En un país como Rumania, que es frontera de la Unión Europea y frontera OTAN, los productos falsificados llaman a la puerta.

Consumo y educación

P.- En su página web, no sólo hay comparaciones de productos, no sólo están los datos vacios, sino que me da la sensación de que buscan también un fin educativo. Por ejemplo, cuando se refieren a los aditivos alimentarios, al lado de cada código explican cuál es su finalidad, incluso las consecuencias potenciales de su consumo. Por ejemplo, hablan del Nitrito de sodio E250 utilizado en salchichas, que causa alergias y trastornos hepatobiliares, del E339 del grupo de los fosfatos, utilizados para la industria conservera, y su relación con los trastornos hepáticos, ¿La educación de los consumidores sigue siendo una tarea pendiente?

R.- Nuestra actividad tiene como principal objetivo educar e informar. Hacer transparente el mercado. Queremos que el ciudadano realice el proceso de compra con conocimiento. El concepto de “prueba comparativa” está desarrollado en todos los continentes donde hay movimientos de protección de consumidores. La mayoría de nuestras comparaciones se hacen en el Consorcio Internacional (ICRT), que reúne todas las organizaciones de consumidores a nivel global. En este sentido, es importante recordar que cada uno de nosotros debe tener referencias y estar bien documentado con respecto a lo que ofrece el mercado para saber cómo manejar sus ofertas.

P.- ¿Con más educación podemos ser realmente más exigentes, o las reglas del mercado terminarán marcando los productos y los precios de los productos a los que podemos acceder?

R.- Sin duda. Podemos conseguir tener productos de mayor calidad que satisfagan mejor nuestras necesidades. En mi opinión, depende de nosotros, de que seamos más activos y exijamos estándares más altos, porque cada vez que compramos algo confiamos en aquella tienda, aquel producto o aquella marca.

El hecho de estar más educado y ser más cuidadoso determina una mejor elección en el proceso de compra, lo que a su vez significa tener un mercado más serio, en el que puedas confiar más, con productos de mayor calidad. Así que, depende de nosotros. De si nos quedamos solo en ser meros espectadores o de si tomamos la iniciativa y participamos efectivamente en el movimiento de protección de los consumidores.

Caso Volkswagen

P.- A veces no basta sólo con educación. Estos días toda Europa está sobresaltada por el fraude de Volkswagen. Ustedes se han dedicado a probar, testar y comparar vehículos de distintas gamas, pero lamentablemente entre los datos recogidos no están las emisiones del motor…

R.- ¡Efectivamente! Así es, las pruebas que hacemos se realizan dentro del Consorcio ICRT, que reúne a nivel global a las organizaciones del movimiento de protección de los consumidores y las emisiones del motor no se encuentran en los parámetros elegidos para las pruebas. Puede ser que la educación no baste a veces, pero ayuda a encontrar el camino más fácil para conseguir defender nuestros derechos como consumidores.

greenpeaceP.- Los ciudadanos que han sido engañados (en el fondo todos, porque el medio ambiente no discrimina entre quien compró un coche o no) ¿podrán pedir cuentas a las empresas implicadas en el fraude?

R.- Desde mi punto de vista, no deberíamos decir que “podremos pedir”, sino para “debemos pedir”: unirnos y pedir daños y perjuicios, materiales y morales especialmente, puesto que es obvio que fue un fraude.

P.- ¿Cree que podríamos encontrarnos dentro de un tiempo con nuevos casos similares al de Volkswagen?

R.- Por desgracia, creo que sí. Tanto en la industria del automóvil, como en otras industrias, los consumidores no suelen ser exigentes ni estar implicados en las organizaciones de protección del consumidor para que estas asociaciones se conviertan en una voz más fuerte y dominante.

Consumo y Ciencia

P.- El nuestro es un blog que se dedica a la ciencia, al periodismo científico. ¿Qué puede hacer la ciencia en general para evitar estos casos de fraude?

R.- La ciencia, la industria, los institutos de investigación, en especial los centros universitarios, deberían entender que su implicación diaria, directa y constante en los mecanismos del mercado representa la clave para conseguir la supervisión real del mercado. Es necesario construir un puente entre la ciencia, la oferta y el consumo, a través de la investigación en laboratorios y sobre todo, a través de las actividades realizadas por las organizaciones de consumidores en busca de la calidad, la innovación, la ética, la transparencia y la confianza.

P.- Las asociaciones de consumidores hacen un trabajo metódico, riguroso, ¿Cómo incorporan las ciencias en sus trabajos?

R.-En Rumania tenemos estrechos vínculos con los Institutos de Investigación de la Academia Rumana, con los centros universitarios, y nos beneficiamos de su experiencia. Además, en nuestras actividades implicamos a estudiantes en sesiones de prácticas y hemos constatado que es una buena iniciativa que ha logrado resultados concretos.

P.- ¿La ciencia debería ser un derecho como consumidores? ¿Deberíamos poder exigir tener acceso a la ciencia, a buena ciencia, explicada por profesionales, por ejemplo, en los medios de comunicación?

R.- En mi opinión, eso depende de la actitud de los que se dedican a la ciencia. Creo que va en su propio beneficio y en el interés del ciudadano que los medios de comunicación faciliten el acceso a la información y que desarrollen actividades atendiendo a las demandas de la industria y del mercado, donde el consumidor tenga un papel bien definido.

Nuevo Etiquetado

P.- En ocasiones planteamos el consumo como si fuera una guerra entre el consumidor y las empresas. ¿Sería interesante incorporar a las empresas, como en los medios de comunicación, a una persona que haga la labor de “ombudsman”, un defensor del consumidor?

R.- ¡Estoy de acuerdo! Ahora mismo hay una directiva europea para solucionar estos conflictos, que ha sido trasladada a la ley rumana por decisión del Gobierno, pero sinceramente no funciona muy bien. Así que, yo diría que es un tema de actualidad para nosotros.

fraude-bonito-congeladoP.- Cuando en España se habla de “Bonito del norte”, pensamos que se refiere a un tipo de pez, pescado en el Mar Cantábrico, pero en Europa se comercializa “Bonito del norte” que puede proceder de casi cualquier zona del Océano Atlántico, y es algo legal, porque así está establecido. ¿El acceso a la información debería ser también un derecho de los consumidores?

R.- No deberíamos hablar de esto como de algo hipotético o futuro, sino que es un derecho fundamental y quien no lo respeta debería ser sancionado, multado, o condenado. Por desgracia, en Rumania, por un error enorme, en el nuevo código penal, la cuestión de la calidad de los productos y de los servicios se despenalizó. En este momento estamos haciendo serios esfuerzos para conseguir cambiar la situación y esperamos tener éxito cuanto antes.

P.- El año pasado, el 13 de diciembre de 2014, entró en vigor en la UE el nuevo etiquetado que debía incluir ingredientes y composición de los alimentos, nutrientes, alérgenos, origen… ¿Han tenido la oportunidad de evaluar el funcionamiento del nuevo sistema?

R-. Rumanía tomó medidas cautelares con antelación y nosotros ya teníamos previsto en la ley nacional este asunto, que además funciona muy bien en práctica también. Pero claro, depende de cada uno de nosotros si tenemos la determinación de leer la etiqueta y elegir con conocimiento de causa. Las actividades que realizamos implican proximidad al ciudadano, al consumidor, tanto en lo virtual y en nuestras oficinas como llamando al 021-9615.

P.- Dentro de un año, en diciembre de 2016, será obligatoria la tabla nutricional. Todos los alimentos procesados envasados, y las bebidas, deberán indicar el detalle de la información nutricional (energía, grasas, ácidos grasos saturados, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal) en la parte posterior del envase y por cada 100 gramos o mililitros. ¿Para entonces habremos adquirido el hábito de mirar las etiquetas de los productos?

R.- Yo espero que sí. Sería el primer paso que cada uno puede realizar, en primer lugar en su propio interés y después para dar ejemplo a los demás. En este sentido nosotros hemos lanzado la campaña nacional ¨leer la etiqueta¨, con la que pretendemos conseguir que cada uno pueda aprender leer las etiquetas de los productos y pueda obtener toda la información que necesita a través de la aplicación de Infocons.

P.- Muchas gracias por su tiempo. Ha sido un placer.

R.- Igualmente. Me hará mucha ilusión si después de esta entrevista los lectores adquieren ¨una nueva actitud¨ acerca del etiquetado y de la protección de los consumidores. ¡Os esperamos también en nuestra página web www.infocons.ro, que está traducida a casi cien idiomas!

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