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La caricia de la robot

15 junio, 2017

| Activa Tu Neurona | ¿Se imaginan ser atendidos en su domicilio por un ser mecánico que siente que ustedes le tocan? Pues no estamos tan lejos…

Robots antropomorfos y zoomorfos del siglo XXI, músculos y pieles artificiales, prendas de vestir inteligentes o baterías que reutilizan energía, han sido algunas de las aplicaciones más novedosas y curiosas que los investigadores en músculos artificiales han puesto en común durante el Congreso internacional EuroEAP 2017, que ha coordinado el catedrático de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), Toribio Fernández.

Estos nuevos prodigios de la tecnología están basados dispositivos y materiales poliméricos que tratan de imitar a la vida.

Según Toribio Fernández, entre los millones de dispositivos de la tecnología actual, sólo cuatro familias actúan por reacciones químicas “y, sin embargo, todos queremos seguir imitando la vida”.

Más del 80% de las personas que trabajan con polímeros electroactivos siguen los modelos, procesos y metodologías de la física del estado sólido – que ha dado lugar a toda la tecnología del siglo XXI- pero un grupo de visionarios tratan de abrir un nuevo campo para el futuro, fabricando dispositivos que trabajan igual que lo hacen los biológicos. Para ello, será necesario desarrollar plásticos capaces de conducir corrientes eléctricas.

Aunque electricidad y el plástico, clásicamente, no se han llevado bien, a finales de los 70 se descubrieron nuevos plásticos que, al oxidarse, como los metales, se transforman en materiales conductores eléctricos. Ese descubrimiento, mereció el Premio Nobel de Química del año 2.000 a los profesores Alan J. Heeger, Alan G. MacDiarmid e Hideki Shirakawa.

Además de conducir corriente, estos plásticos se pueden oxidar y reducir, es decir, sufrir reacciones similares a las que tienen los polímeros o macromoléculas biológicas que están detrás del movimiento de los músculos, la transmisión de señales eléctricas en los nervios y la mayor parte de las funciones biológicas, por ejemplo.

Afirma el profesor Fernández, que en el futuro “no sólo se podrán imitar las funciones biológicas, sino que se esperan nuevos robots que funcionen como lo hacemos los seres humanos o los animales, o que imiten formas zoomorfas, o se puedan crear otras nuevas e imaginativas, pero capaces de sentir el mismo tacto que tienen los animales, que tengan pieles sensibles y músculos que funcionen con reacciones químicas o electroquímicas, como los de los seres vivos.

Escúchalo en la Cápsula de la Ciencia Nº 173:

La Cápsula de la Ciencia Nº173. Congreso internacional europeo de polímeros mecánicamente activos

 

Una clásica escena del film Blade Runner

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