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Biotecnología Azul

12 marzo, 2014
Detalle de una Sabella Spallanzanii Foto: EMBRC

Detalle de una Sabella Spallanzanii Foto: EMBRC

Muchas personas que se han dado un baño en el mar han tragado algo de agua en un descuido. Lo que probablemente no saben es que cada mililitro de ese trago contenía un millón de bacterias, 10 millones de virus y aproximadamente un millar de protistas de diferentes tipos. El EMBRC es una nueva infraestructura europea de estaciones marinas, distribuida en varios países, que pretende servir como punto de acceso único a los ecosistemas marinos. Cuando empiece a funcionar en 2016 será la clave de la generación de biotecnología surgida del mar en Europa.

Las especies marinas son sólo el 9,7% de las descritas, de las que hemos nombrado a lo largo de la historia de la exploración biológica de la Tierra.

En consonancia con esa cifra, hay 18.000 productos naturales que tienen su origen en organismos marinos. El 10% del total. Además, hasta el año 2009 se han registrado 600 patentes internacionales ligadas a genes de especies marinas.

Sin embargo, el futuro de la biotecnología marina, también conocida como biotecnología azul, parece mucho más brillante: Desde el año 1999, el número de productos naturales provenientes de especies marinas ha crecido un 4% cada año, y el número de patentes registradas a partir de genes de especies marinas un 12%.

Así, las posibilidades de encontrar un gen del que se pueda conseguir una patente, partiendo de una especie marina, es dos veces mayor que de una especie terrestre, y hay 500 veces más posibilidades de encontrar un compuesto activo de una especie oceánica que de una especie de tierra.

Ibón Cancio durante la conferencia sobre el EMBRC. Foto: Izaskun Lekuona

Ibón Cancio durante la conferencia sobre el EMBRC. Foto: Izaskun Lekuona

Estas cifras fueron aportadas por Ibón Cancio, profesor de Biología Celular en la Universidad del País Vasco e investigador de la Estación Marina de Plentzia (PIE-UPV/EHU), durante una conferencia sobre una de las nuevas infraestructuras de biotecnología marina europeas, el EMBRC, y por eso, según dijo, “es tan importante la biotecnología marina, porque la mayoría de la biodiversidad filogenética y genómica está en el mar”.

La biotecnología azul, la biotecnología surgida del mar, incluye conceptos como bioprospeccion, bioremediacion, acuicultura, pesquerías y generación de organismos modelo para los científicos o las industrias que quieren trabajar con ellos.

Para ello, las instalaciones que forman parte del proyecto EMBRC, como la estación marina de Plentzia (PIE), usarán tecnologías asociadas a la genómica, la proteómica, el análisis molecular y la biología molecular. “El objetivo es generar I+D y productos que hagan nuestra vida más fácil. Así nos convertiremos en una puerta abierta al mar desde el ártico y el mar de Barents a las Canarias, y desde las Azores a Haifa, daremos acceso al mar y a los organismos que viven en todos los mares que rodean Europa”.

Entre los campos que se pueden beneficiar de las casi increíbles aplicaciones del estudio científico de especies marinas, está el culinario. “¿A quién no le gusta comerse unos chipirones?, preguntó Cancio. ¿Pero a quien le gusta pelarlos? Bueno, pues hay una proteasa proveniente de los fondos abisales que es capaz de degradar la piel de los calamares a temperaturas frías y luego lo puedes cocinar.

Otro campo es el industrial. “Si queremos barcos que sean más rápidos es bueno evitar que se les peguen lapas o mejillones. Y para eso hay que pintarlo con pinturas anti-incrustantes. Pero esas pinturas son contaminantes. Y sin embargo, hay moluscos que tienen su concha completamente limpia. ¿Cómo lo hacen? Tenemos que investigar cómo lo hacen”, afirmó Cancio.

Anémona joya (Corynactis viridis). Cabo Matxitxako, Bizkaia. Foto: © Oceana

Anémona joya (Corynactis viridis). Cabo Matxitxako, Bizkaia. Foto: © Oceana

Beneficios económicos

El proyecto EMBRC empezó en 2011, con un presupuesto de 4 millones de euros. La fase preparatoria terminó el pasado 31 de enero, y en este momento, en la fase de implementación, se está delimitando la estrategia financiera, estableciendo acciones conjuntas de desarrollo y obteniendo el estatus legal que permita empezar la fase operativa, que durará un cuarto de siglo, a partir de la primavera de 2016.

El beneficio económico de promocionar la investigación en biología marina es, según el ponente, indiscutible. “El valor añadido bruto de las actividades marítimas en la UE son 485 billones de euros y dan empleo a 5,4 millones de personas. Las perspectiva de mercado para la biotecnología Azul, se ha calculado en 4,1 billones de dólares en 2015, con un crecimiento anual desde entonces del 10%”.

Cerró la conferencia, Ionan Marigómez, catedrático de Biología Celular de la UPV/EHU y director del PIE, quien también presento el evento, para señalar que el proyecto será el punto de acceso único a los ecosistemas marinos y sus organismos gracias a la implementación de técnicas modernas de análisis molecular de esos ecosistemas haciendo accesible el océano a quien pueda demandarlo.

EMBRC está llamado a convertirse en el punto central de la generación de biotecnología azul en Europa.

Este post refleja parte de la tercera sesión del programa de conferencias “Océano y salud, ¿Qué es esto?” que coorganizan la Estación Marina de Plentzia (PIE) y la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU.

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