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¿Es complicado resolver un puzle de dos piezas?

23 octubre, 2013
Pedro Alegría en plena demostración. Credit: ACTIVATUNEURONA

Pedro Alegría, concentrado, en plena demostración. Credit: ACTIVATUNEURONA

En el mundo hay al menos dos clases de personas… las de letras y las de ciencias, las que estudian y las que se divierten (individuos de cualquiera de estos dos últimos grupos pueden encontrarse en los dos primeros), y luego están los que hacen todo a la vez. Un buen ejemplo de ello fue Martin Gardner. Gardner fue un divulgador científico y filósofo de la ciencia estadounidense, mundialmente conocido por sus libros sobre matemáticas recreativas. Desde su fallecimiento hace tres años, se celebran en torno al día de su nacimiento –el 21 de octubre–, una serie de actividades, que para honrar su memoria, son didácticas y sumamente divertidas, como hemos tenido la ocasión de comprobar en la Universidad del País Vasco.

Entre los afortunados que, como Martín Gardner, tratan de estar en todos los grupos, se puede contar a parte del alumnado, que en la jornada de hoy, ha participado en las actividades organizadas por Pikasle en el hall de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU, aunque sigue siendo muy difícil encontrar a personas que hayan saltado la artificial división ciencias-letras.

puzlePara quienes forman parte de este último conjunto (el de los pertenecientes a las letras) es grato comprobar cómo, tanto un estudiante de físicas como uno de periodismo, son igualmente torpes a la hora de resolver un puzle de sólo dos piezas. Eso sí. Hay una clara diferencia entre ellos: Mientras los de ciencias, guiados por Raúl Ibáñez, buscan simetrías, regularidades, polígonos… los de letras sólo buscan que la casualidad haga que milagrosamente aparezca entre sus manos alguna propiedad matemática que materialice el resultado esperado casi por puro azar (y si no sucede intentamos cambiar las leyes de la física. Imaginativos somos un rato).

Otro tanto ocurre cuando se trata de hacer un nudo en una cuerda sin soltar los extremos. Excepto para Pedro Alegría, que si lo logró, para el resto de asistentes, sigue siendo un misterio cómo conseguirlo. La prueba para casi todos, como resumía una de las alumnas, “puede resolverse, pero la solución incluye mi mano en el nudo”. Y no era ese el desenlace que se buscaba. Por fortuna, Juan Tamariz explica de forma clara y divertida como lograrlo.

¿Matemáticas o magia?

Mientras todo esto ocurría a un lado, dos mesas más allá, Marta Macho explicaba los secretos de la banda de Möbius y cómo construirlas. Otras pruebas incluían juegos de trileros, cartas, dados, papiroflexia o ajedrez, y algunas mezclaban varias en una sola.

Marta Macho explicando las bandas de Möbius. Credit: ACTIVATUNEURONA

Marta Macho explicando las bandas de Möbius. Credit: ACTIVATUNEURONA

Un juego de adivinación, basado en las matemáticas, invitaba a adentrarse en el mundo de los números divertidos… Así, se ofrecía al público la posibilidad de cifrar un mensaje mediante cuadros blancos o verdes, que se iban pegando sobre un tapete magnético, y tras observarlo durante unos segundos, Pedro Alegría, complicaba aún más el “mensaje” añadiendo de forma, aparentemente aleatoria, una nueva fila y columna de cuadros de los mismos colores. Tras añadir esos nuevos cuadros, y sin mirar, invitaba al asistente a cambiar el color de alguno de ellos para posteriormente tratar de adivinar cuál había sido modificado.

En realidad, esa fila extra añadida, no es otra cosa que el llamado Código de Hamming, una forma de marcar las filas y las columnas del mensaje, que permitirá al matemático “adivinar” cuál será la pieza modificada por el sorprendido colaborador del “truco”, antes incluso de que la haya elegido para el trueque.

Alumnas divirtiéndose con las demostraciones. Credit: ACTIVATUNEURONA

Alumnas divirtiéndose con las demostraciones. Credit: ACTIVATUNEURONA

Los aplausos tras las demostraciones se mezclaban en el hall con las risas, las caras de apuro, los sesudos teorizantes, quien se rascaba la cabeza, como animándola a pensar, y las caras de incredulidad de quien acaba de ver como una cuerda atraviesa la garganta de uno de los organizadores sin causarle daño.

Magia o matemáticas, da igual. La cuestión es que gracias a un grupo maravilloso de personas, dispuestas a enseñar parte de lo que saben fuera de las aulas, y para todos los públicos, se puede aprender de forma increíblemente divertida.

Como afirmaba Josué Tonelli, co-editor de Pikasle, “el espectador estaba condenado a que eso pasara. No podía hacer nada para evitarlo”.

Algunos alumnos no podían reprimir sus ganas de sumarse a las actividades de la  conmemoración del día de Martin Gardner organizadas por Pikasle. Credit: ACTIVATUNEURONA

Algunos alumnos no podían reprimir sus ganas de sumarse a las actividades de la conmemoración del día de Martin Gardner organizadas por Pikasle. Credit: ACTIVATUNEURONA

From → Matemáticas, UPV/EHU

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