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NEURONAS FRITAS AL VOLANTE

4 julio, 2012

De acuerdo. No es ciencia, pero es que este blog también habla de periodismo… y el tema de hoy es de los que no se pueden dejar pasar así como así. Por primera vez, una periodista, de un periódico español, reconoce que lo suyo es pura suerte. Vamos que las crónicas le deben salir bien de casualidad, porque no se entera. El titular de la noticia lo dice literalmente. “Son muchos los que tienen menos de cero puntos y no se enteraron

Patricia Ortega Dolz, se define a sí misma como, periodista especializada en temas culturales de Madrid. Lo cierto es que la crónica de uno de los días de autoescuela, para recuperar los puntos que ya no tiene, es buena. Cuenta por ejemplo como un taxista jubilado de 73 años ahora tiene que hacer de transportista de droga para poder vivir (y conducir), o como las nuevas tecnologías no están hechas para las personas que están el otro lado de la brecha digital, y no podrán recuperar los puntos, no por no saber conducir (o por hacerlo conforme a las normas), sino porque no entienden que es un “ratón de ordenador”. También están las excusas del transportista que hace 800 kilómetros diarios y tiene que ir hablando por el móvil porque es autónomo (pero pone mi vida en riesgo, mientras gana dinero) y la palabrería del re-educador, que no se cree ni él mismo, y que seguramente está obligado a decir para poder, también él, ganarse el pan. Pero la gran diferencia entre la mayoría de los anteriores y nuestra protagonista, es que ellos, sí saben por qué les quitaron los puntos.

Nuestra amiga, no. Y no lo sabe porque como ella misma reconoce durante el texto, porque Somos muchos los descuidados.

Veamos. Si perdió sus puntos después de 3 infracciones, como se dice en uno de los subtítulos, y suponiéndole a nuestra protagonista 12 puntos de carné, por tener más de 3 años de experiencia al volante, ha podido perderlos en infracciones catalogadas con 4 puntos de sanción, aunque también puede ser que entre esas infracciones haya alguna de 6 puntos. Según la DGT son estas:

Conducir con exceso de alcohol. Conducir bajo los efectos de drogas o estupefacientes. Negativa a someterse a test de alcoholemia o drogas. Conducir de forma temeraria, en sentido contrario o participar en carreras ilegales. Conducir vehículos con mecanismos o instrumentos de inhibición de la vigilancia del tráfico o de los sistemas de detección de radar, y como no la suponemos camionera además de periodista, no nombraremos las alteraciones del tacógrafo o minorar los tiempos de descanso y exceder los de conducción.

Se sancionan con la pérdida de cuatro puntos: No respetar la prioridad de paso las señales de stop y ceda el paso y los semáforos en rojo, realizar adelantamientos indebidos, realizar la maniobra de marcha atrás en autopistas y autovías, no respetar la distancia de seguridad, conducir excediendo los límites de velocidad (esta también puede dar lugar a la retirada de 6 puntos), pero para hacernos una idea, perder 4 por exceso de velocidad es ir por al autopista (120km/h) a entre 170 y 180, o adelantar poniendo en peligro o entorpeciendo a ciclistas.

El caso es que la susodicha podría, una vez hecho y aprobado el correspondiente curso de reciclaje (no es difícil, sólo hay que pagar 170€), pasarse (cumpliendo escrupulosamente las normas de tráfico), por el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y hacer otro reportaje. Estoy por apostarme algo a que pasar allí las 12 horas que va a tener que estar en la autoescuela escuchando cosas como que “Lo peligroso del móvil no es hablar, son las ondas que transmite y que te queman la cabeza” es mucho más instructivo para ella y para nosotros, y seguro que mucho mejor que el tiempo perdido en materias comunes de recuperación de puntos como, (cito a la DGT) “formación general en cultura y educación víal, fomentando el debate y la reflexión en grupo” (sí, en la web de la DGT, vial lleva acento) que tanto me recuerdan a la cutre-educación que nos ha llevado adonde estamos.

Podría preguntarme por la credibilidad del periodista despistado, o por cómo ha logrado llegar tan lejos, cuando cualquiera sabe que quien es un distraído, no pasa en este oficio de la profesión de becario, pero hoy me quedo con otra moraleja. ¿Cuándo de una puñetera vez vamos a dejar de echar la culpa a otros de nuestros errores y vamos a asumir la responsabilidad de que nos toca a cada uno? (eso incluye al País).

From → Neuronas Fritas

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