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A VECES PASA

15 marzo, 2012

A veces pasa que uno se olvida de cosas. En ocasiones, aunque no quiera.
Quienes son enfermos de Alzheimer saben que pese a sus esfuerzos, pasa factura día a día, y una vez uno se deja las llaves, y otra no recuerda quien es su hijo o sobrino. Otras veces, es la prisa la culpable de que no se lleve consigo algo que se había prometido a la persona con la que ha quedado.

Frecuentemente se pierde el hilo de una conversación porque no se presta la debida atención al interlocutor, o porque el tema no es demasiado interesante y estamos pensando en otros asuntos más sugestivos.

Dicen los psicólogos que cuando no queremos acudir a una cita, nuestro subconsciente la relega a un segundo plano, y que vuelve al primero, cuando recibimos una llamada que nos recuerda que no hemos asistido.

Cuando vamos de compras, ocurre que perdemos la cuenta de lo gastado porque tenemos poca pericia matemática y ninguna en memorizar datos o poesía. ¿Cuántas son capaces de reproducir oralmente nuestros escolares?

Como aseguraba en su conferencia en el XIII Congreos de Periodismo Digital de Huesca, Maurizio Carlotti, vicepresidente de Antena 3, a veces le echamos la culpa de todo a la crisis y cuando cometemos errores, nunca asumimos que los principales culpables somos nosotros mismos, no la prisa, o la psicología, o el sistema educativo, por pésimo que este sea. Porque en contra de lo que esta mañana ha afirmado (obviamente defiende su concepción economicista del periodismo y ha olvidado que entre las funciones de los medios está también la de educar) no se puede afirmar que tiene razón quien dice que no necesita saber hacer una suma porque ya las hace la calculadora. El problema no es saberse de memoria la Divina Comedia, sino saber quien es Dante y porqué fue importante. Es exactamente lo mismo que tantas veces nos han repetido los historiadores cuando aseguraban que lo pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla.

Me recuerda la actitud pasiva de Carlotti peligrosamente a la de aquellos que afirman que es mejor no pensar porque otros lo harán por ti (quizá sea el siguiente paso). Otros, por supuesto son ellos, que serán quienes tengan el poder de adoctrinar desde los medios que controlan, dejando de lado otra de las máximas de la profesión de la que tanto hablan sin conocerla, que nos recordaban, también esta mañana, un grupo de personas en la entrada del congreso, que el periodismo es crítico por definición.

Paseando por la calles de Huesca camino del XIII Congreso de Periodismo Digital, le leído un cartel que ponía “Se alquila abitación”. Así, sin h. Puede haber sido un olvido, puede haber sido una equivocación, puede que la persona que lo ha escrito sea analfabeta, o con estudios tan básicos que el tiempo le ha hecho olvidar alguna regla ortográfica, pero también puede que sea letrada y sin embargo piense, o esté convencida, de que debe escribirse así.

Las mismas dudas sobre la autoría de otro escrito me asaltan también cuando al entrar al Congreso veo que hay 3 mesas para acreditarse, y en la que me corresponde, el cartel reza “Congresisitas”.

Mesas de registro del XIII Congreso Periodismo Digital de Huesca 2012

Mesas de registro del XIII Congreso Periodismo Digital de Huesca 2012

Igual es que España necesita mensajes positivos y por eso se ha añadido un “si” de más. Podría ser que la persona que lo ha escrito sea iletrada, pero no parece probable dado que estamos en un congreso de periodismo, y al periodista se le supone letrado. Quizá quien lo ha realizado no lo ha leído después de hacerlo.

Pero si los periodistas no leemos ni lo que escribimos nosotros, ¿debemos pensar que otros van a hacerlo? ¿Por qué? ¿Qué aliciente tiene para leer nuestras noticias quien sabe que las escribimos mal, quien puede suponer que no dedicamos tiempo a hacerlas bien, que no las contrastamos, o no las repasamos para prevenir algo tan básico como las faltas de ortografía?

Y ya que estamos en un congreso de periodismo digital, ¿las nuevas tecnologías no han aportado nada a la corrección de textos? Obviamente sí.

Pese a todo, lo peor no es que sucedan esos errores, sino que nadie se dé cuenta de que ocurren. Igual, es que no necesitamos más tecnología, sino más educación. En primaria, en la universidad y en lo digital.

Y que el consejero de presidencia del Gobierno de Aragón diga “osadez”, que no aparece en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, en lugar de osadía, puede ser sin más un accidente. A veces pasa.

From → Neuronas Fritas

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